Crónica
La experiencia de Parque Las Rosas en Córdoba
La tiramos con ladrillos
Por: Lucía Ceresole, Gonzalo Gayoso
En los 2000 se comenzaron a construir en Córdoba los barrios ciudad con una directiva clara: un plan de erradicación de villas y asentamientos ubicados en los márgenes del río Suquía. Del corazón de barrio Ciudad Parque Las Rosas, y con una toma de tierras, surge en 2015 lo que hoy es el barrio Parque Las Rosas. Con un proyecto de urbanización en marcha que incluye 130 viviendas, cinco manzanas y 136 familias, Sandra y Noelia repasan la historia del barrio que sorteó al Poder Judicial y logró una expropiación de tierras.

Para construir una casa o, mejor dicho, una piecita de cinco por tres metros se necesitan 240 ladrillos huecos. El trabajo puede llevar alrededor de tres o cuatro días, a razón de 65 ladrillos por día. Pero, si un policía te vigila el trabajo puede llevar meses. Los ladrillos, los clavos y los martillos son herramientas ilegales, posibles de ser allanadas si la justicia instala una orden de no innovar sobre un terreno. Sandra y Noelia construyeron así sus primeros metros cuadrados en barrio Parque Las Rosas: una fachada de lona y un vecino cómplice a varios metros que recibía los materiales directo de la ferretería. En la oscuridad de la noche trasladaban tres, cinco, diez ladrillos y avanzaban unos metros de las piecitas por dentro.

Sandra mira a Noelia y dice orgullosa:

— Se logró tirar la medida de no innovar prácticamente de hecho, o sea, la tiramos con ladrillos. Un día, la policía no estuvo, se descuidaron y, pum, aparecieron tres casas.

***

Para conocer la historia de barrio Parque Las Rosas primero hace falta conocer la historia de la zona de al lado (donde hoy hay una desarrollista y un barrio privado) y la creación del barrio Ciudad Parque Las Rosas. En 2009 estaba habitado de forma semi rural y el gobierno provincial decidió que las y los vecinos iban a ser relocalizados porque la tierra era inundable.

Desde 2003, el entonces gobernador de Córdoba, Juan Manuel de la Sota, había comenzado la construcción de “ciudades barrio” bajo el Programa de Hábitat Social “Mi casa, mi vida”, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Las inundaciones por el desborde del río Suquía fueron uno de los argumentos de creación de esta política pública que buscaba un plan de erradicación de villas y asentamientos de la ciudad de Córdoba ubicados en los márgenes de estas aguas.

En una fecha determinada y obligatoria llegaba Gendarmería con un camión. Subían las pertenencias de las familias y los trasladaban a una vivienda asignada por el gobierno en otro barrio. Inmediatamente después, se demolía la antigua vivienda. Cuándo se crearon los barrios ciudad tenían entre 200 y 600 viviendas cada uno y se fueron ubicando en torno al anillo de la Circunvalación que delimita los accesos a la ciudad de Córdoba. La mayoría quedó por fuera y alambrado en sus límites. En cada barrio colocaron un pórtico de entrada con el nombre y por dentro un dispensario, una posta policial, una escuela, un salón de usos múltiples y locales comerciales.

Dice una nota de campo del estudio “Córdoba en pedazos. Habitar/circular en contextos socio segregados” de Boito, Maria Eugenia y Michelazzo, Cecilia:

— E. dice que cuando vinieron al barrio hace 5 años atrás, su hija J., no quería. Ellas vivían en el asentamiento de Tersuave, en terrenos vecinos a un viejo depósito. Al otro día de la mudanza a la ciudad barrio, su hija se volvió en bicicleta al lugar del cual procedían y trajo un balde lleno de tierra. “Los chicos se hacen entender” – me dice E – allá había río, había árboles, había tierra. Y J. ya extrañaba. A nosotros nos trajeron acá y donde estábamos, hoy hay un country. Todo es negocio inmobiliario. A otros los sacaron para hacer una calle que sale directo al Aeropuerto, agrega E.

Barrio Ciudad Parque Las Rosas fue la excepción, los vecinos en su relocalización quedaron dentro del anillo de Circunvalación y cercanos a dónde estaban ubicados, no sin antes recibir resistencia. Dice Sandra:

— Cuando se hablaba de que acá se iba a hacer un barrio ciudad, los vecinos de barrio Matienzo hicieron una movida impresionante que circuló por todos los medios. Prendías el noticiero y veías qué pasaba con la gente. En ese momento se hablaba de “la gente de Matienzo que le querían meter los villeros al lado». Esos eran los títulos. Se peleó un montón para que el barrio se haga acá y no por fuera de los anillos de circunvalación, con la concesión de que el barrio esté lo más pegado a las vías del tren. Los espacios comunitarios como la comisaría y el centro de salud dividen un barrio de otro. Hay tres cuadras de verde que separan Matienzo y Parque Las Rosas, fue con una fuerte disgregación que se llegó a conseguir eso.

A barrio Ciudad Parque Las Rosas llegaron familias con un estilo de vida semi rural y se ubicaron en terrenos de diez por veinte metros. En el año 2015, en una sola vivienda podían convivir hasta ocho o nueve núcleos familiares. El barrio vivía hacinado. Así empezaron la toma de las tierras cercanas, lo que sería después Parque Las Rosas. Cinco familias ocupan un basural a cielo abierto, con varios años sin pago de impuestos, sin mantenimiento, ni limpieza. En dos manzanas empiezan a armar un lugar donde vivir mientras se consolida una causa judicial y llega la policía.

***

Es 2016. Sandra González tiene tres hijos, está separada y es diabética. Noelia también tiene hijos y vive en una pequeña pieza que se construyó detrás de la casa de su suegra. Se presentan frente a una asamblea de vecinos y vecinas que sostienen la toma. En los terrenos ya hay cinco casas. Hablan, piden un terreno, ellos les señalan cuál les toca. La condición es habitarlo, tienen una semana para mudarse.

— “En ese momento o pagaba el alquiler, o los remedios de la diabetes, o comía. Para mí fue algo re loco, te juntas con un montón de gente y te dan un terreno. En aquel momento era solo una posibilidad, no era con la certeza que hoy tenemos del barrio y te comprabas un problema porque estaba la cana mirándote que no hagas nada. Me permitieron vivir un tiempo en el espacio comunitario.

La primera construcción del barrio es una decisión: todas las resoluciones se toman en asamblea. La segunda construcción del barrio es un espacio comunitario: un salón de pocos metros. Dice Noelia:

— El espacio comunitario del principio no era solo un espacio comunitario, era como la casa del mundo, un refugio. Esa piecita era un montón de cosas, fue la salvación de mucha gente en diferentes momentos y circunstancias. La Sandra vino y se quedó ahí hasta que tuvo su piecita.

Y Sandra cuenta:

—Teníamos asambleas de 40 personas en cinco por tres. Con gente que se asomaba por la ventana a decirnos  “¿Por qué no hablan más  fuerte? Así los de afuera escuchamos».

Sandra y Noelia hablan en pasado. La piecita que fue el primer salón comunitario tiene, cinco años después, un espacio anexado del doble de tamaño, con dos baños, construido en quincha y con una huerta al lado.  

— A este espacio lo soñamos. Imaginate que si había canas que no nos dejaban bajar un ladrillo, menos podíamos soñar con construir un espacio comunitario donde tener un taller textil, una copa de leche y un lugar de integración sociourbana

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El viento en Parque Las Rosas es un fantasma. Los vecinos se ponen nerviosos, caminan las veredas, esperan afuera sus presagios. Sandra, vecina nueva, los mira pero no entiende.

— Cuándo yo llegué no sabía que pasaba esto, pero un día estaba cosiendo y vino viento, me voló una chapa, me tiró los sostenes y yo alcance a salir corriendo. Cuando volví era como si a mi casa la hubieran metido en una licuadora, estaba todo roto.

***

En diciembre de 2016, se aprueba la Ley de Emergencia Social 27.345. Dentro del programa de acciones socio comunitarias se incluye el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), impulsado por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa, Cáritas y Techo. El relevamiento permitió conocer la cantidad y las condiciones de vida de los barrios populares. Hacia fines de 2016 y principios de 2017, más de 13.000 relevadores y relevadoras, la mayoría miembros de organizaciones sociales, identificaron 4.416 barrios populares a lo largo de todo el país, donde habitan alrededor de 5 millones de personas nucleadas en más de 900.000 familias.

En Córdoba, había 24.210 en 194 barrios. Según la Secretaría de Integración Socio-Urbana (SISU), el relevamiento muestra que “estos barrios presentan diferentes grados de precariedad y hacinamiento, además de un acceso deficitario a los servicios básicos y una situación irregular en la tenencia de suelo”.

Parque Las Rosas fue un protagonista en este proceso. En asamblea decidieron  ser censados, e involucrarse en la elaboración de la Ley de Integración Urbana 27.453. Sandra viajó desde el barrio al Congreso de la Nación, se paró frente a los Diputados en comisiones, contó qué es un barrio popular, explicó por qué llegan a pedir derechos y cuáles eran sus realidades.

En 2018, la ley se aprueba y se declara de utilidad pública y sujeta a expropiación las tierras de todos los barrios relevados por el RENABAP, suspende los desalojos por cuatro años y establece que el 25% de las obras a realizarse tienen que estar en manos de cooperativas de trabajo.

En Parque Las Rosas pensaban cómo iban a construir el barrio todavía con el patrullero en la puerta. Sandra cuenta:

— En 2018 fui una militante feroz de la ley. Tocaba la puerta, entraba a la casa de los vecinos y decía «vengo de Buenos Aires, ¿querés que te cuente lo que pasó?. No, no me interesa me decían. Bueno poné la pava, les decía yo. Cuando volví para contar que el proyecto para crear un espacio comunitario se aprobó, estaba eufórica pero nadie me daba bola, hasta que llegó el primer camión con materiales. Ahí arrancó todo.

***

Pico y pala. Pico y pala. Pico y pala. Pico y pala. Claudia, Vanesa y Sandra abren una calle a pico y pala. Dicen calle pero se corrigen, era un senderito, aunque un auto pasaba. También autogestionaron la luz del alargue que recorría toda la toma a postes colocados por los mismos vecinos.

En el 2018, hubo un segundo proceso de toma de tierras. Un poco más desorganizado, según Sandra. Iban a urbanizar dos manzanas y quedaban tres así que se acercaron a hablar con ellos. Así surgen las manzaneras, una vecina referente por cada manzana.

— Cuándo empezamos a ver que el laburo de la urbanización iba a ser mucho, surgen las cinco manzaneras, las cinco fantásticas.

Noelia es una de ellas:

— Nosotras somos la parte social y la parte que siempre tiene que escuchar al vecino. Por ejemplo, cuando se inundó fuimos a ver que se necesitaba y armamos una cuadrilla. Hay problemas de violencia familiar y ahí también estamos. Nosotras somos la parte mediadora. Por ejemplo, cuando estuvo una empresa haciendo las calles hicieron un trabajo desordenado. Entraron sin avisar, abriendo calles y la gente empezó a preguntar que pasaba. Los vecinos empezaron a pedir asamblea, en donde expresaron que lo que hacía esta empresa les parecía un espanto, porque no se estaba trabajando del modo en que estábamos acostumbrados porque el trabajo que hicieron se queda para siempre en el barrio.

El flamante proyecto de urbanización incluye 130 viviendas, cinco manzanas y 136 familias. Fue construido con un diseño participativo. El director de la escuela, la policía, las maestras, la desarrollista inmobiliaria Edisur, el centro vecinal: todos participaron. Dentro del barrio, conformaron una cooperativa, que pertenece a la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular, con vecinos que tomaron algunas partes de las obras y el resto las ejecutó el Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Sandra camina las calles del barrio y señala cada una de las obras:

— La cooperativa en un 90% son trabajadores y trabajadoras del barrio. Digo trabajadoras, porque esas torres que ves ahí las pusimos nosotras y éramos una cuadrilla de catorce: once mujeres y tres hombres. Hoy estamos trabajando en las intradomiciliarias de luz y de agua. Queremos un barrio con todos los servicios como luz, agua, gas, pero adentro tenes un ranchito de chapa, una casilla muy humilde, entonces, ¿cómo llevas el servicio? Sin embargo, logramos las intradomiciliarias, hoy estamos trabajando en cuarenta núcleos húmedos y empezamos a ejecutar la vereda del barrio.

En 2021, finalmente lograron la expropiación de las tierras. La Legislatura de la ciudad de Córdoba declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación dos lotes de terreno, buscando avanzar en la regularización dominial y en obras de infraestructura.

— Yo creo que cuando interviene el Estado y mejora la calidad de vida, se empieza a disipar el miedo del desalojo. La ley es parte de algo que es un trámite para llegar a la escritura, que es lo que la mayoría de los barrios populares anhela.

***

Al fondo del barrio, detrás de la manzana cinco, hay un muro de 5 kilómetros que te avisa que no podés pasar del otro lado, que no sos bienvenido al barrio privado Manantiales, al barrio privado de Edisur, una de las desarrollistas más importantes del país.  

Es 22 de noviembre de 2016, Parque Las Rosas es el escenario elegido para el tercer Encuentro Provincial de Luchas por La Tierra. La misión del día, entre muchas otras, es derribar el muro. Del otro lado, un sábado soleado, carpas, comida y un escenario: Edisur organiza el evento Manantiales Sunset Food Truck para atraer a posibles compradores.

Un grupo de vecinos bordea el muro, algunos lo golpean con una maza, otros empiezan a empujar. Parte del muro se cae. Cruzan al otro lado. Un patrullero los mira desconcertados. Se acercan al evento, cuelgan alto una bandera que dice “Tierra y Libertad”, y otros pintan las paredes con la misma frase. Un organizador del evento busca charlar, promete, asegura que la conversación con los vecinos de al lado será más fluida.

Siete años después, el muro sigue, y la relación con la desarrollista tiene sus vaivenes. Ahora Sandra conversa directo con la representante de Edisur, Carlota:

— El muro es para separarnos: los ricos y los pobres. Con Carlota venimos hablando de poder generar un paso peatonal porque hay mucha gente del barrio que trabaja pasando el muro. El presidente del centro vecinal se ríe de mi relación con la desarrollista, cada vez que pasa nos dice «qué hacen la desarrollista y la zurda comiendo choripán juntas, parecen dos peronistas”.

***

Sandra está sentada en una mesa larga dentro del espacio comunitario. Afuera hay un grupo de vecinos y arquitectos que vienen a conocer y recorrer el barrio. La esperan para seguir conversando. En esos instantes, Sandra se permite pensar y aventurar algunos desenlaces sin ir corriendo detrás de tantas circunstancias.

— Después de la Ley de RENABAP hubo un cambio porque es la única política de Estado que hubo con respecto a los sectores que no tenemos acceso a la vivienda. Por eso, esta ley nos atraviesa absolutamente, nos mejoró la calidad de vida, nos dio certeza a todas aquellas personas que vivimos en barrios sin seguridad sobre la tierra. Además permitió generar trabajo para compañeras que son sostén de hogar. Por supuesto que nadie está a favor de las tomas de tierras, ni siquiera los que hemos tomado tierras. Es muy duro vivir sin baño, sin agua, sin luz, con la policía vigilando constantemente, pero esto es consecuencia de la falta de políticas de acceso a la tierra y vivienda.

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